Estimado Capitán:miércoles, 17 de marzo de 2010
Hivernando...
Estimado Capitán:miércoles, 23 de diciembre de 2009
Cuento de Navidad





A pesar de ser un 24 de diciembre, la noche en Belén era cálida y estrellada, en una prueba más de que el cambio climático estaba afectando el rumbo de la meteorología, dijesen lo que dijesen los mandamases políticos de Judea.
Como cada día al acabar la jornada, Jeremías el pastor se había reunido con otros compañeros de profesión alrededor de la lumbre para comentar los ajetreos acaecidos (este trabajo, ya se sabe, es un no parar de anécdotas) y gastarle bromas a Abraham el narcolépsico diciéndole que se le había perdido una oveja, que las contara para comprobar que estaban todas.
A un par de centenares de metros, en lo que entonces se llamaba el portal de Belén y que posteriormente se denominaría www.belen.com, un matrimonio discutía mientras la mujer, embarazadísima, comenzaba a notar las primeras contracciones.
- Pues no, María, no me parece bien. ¿No podíamos tener un perro como todo el mundo? O un gato. Pero no, nosotros tenemos que ser especiales y tener un buey y un burro dentro de casa. Si esto es normal, que venga Dios y lo vea…
Los humildes pastorcillos habían cenado lo normal este tipo de noches: unos langostinos de primero, jamón del bueno y una piernecita de cordero, regado con un riojita para ayudar a bajar. Y tras el tentempié, cada uno iba con su tema.
- Vamos a ver, ¿alguien me puede decir en qué año estamos? Yo es que me hago un lío.
- ¿Se puede saber para qué te has traído una zambomba? ¿Qué pretendes, que nos pongamos a cantar o qué?
- ¿Qué os parece si para animar estas noches cada uno compra un regalo a otro y se lo damos pero sin que se sepa quién ha sido? ¿Por qué me miráis así, no os gusta la idea?
- Ja, ja, mira, mira cómo beben los peces en el río. Mira, mira, beben y beben y vuelven a beber.
- Como sigamos plimpando tanto cava, aquí se va a armar la marimorena…
Y en ese plan.
Como quiera que las digestiones nocturnas no son fáciles de hacer y que Jeremías era lo que en cuanto a costumbres fisiológicas se describe como “un relojito”, pronto comenzó a sentir en su estómago cierta inquietud y movimientos de alerta que le llamaban a evacuar parte de lo digerido sin necesidad de ayudas externas en forma de brebajes que regulan el tráfico intestinal y similares.
Así que como quien no quiere la cosa se metió en su chalequito de lana el último ejemplar del “Diario de Nazareth” y alegando que hacía noche buena y que quería respirar un poco del aire nocturno, se alejó del grupo andando cada vez más deprisa y con las nalgas apretaditas por lo que pudiera pasar.
Y allí quedaron los pastores conversando acerca del último combate de hondas cuando de pronto una luz resplandeciente les interrumpió y de ella salieron tres ángeles de dorados cabellos, arpa en mano y alas batientes.
- ¡Sapristi! ¿Quién sois vosotros?
- Buenas noches, pastorcillos. Tenemos una gran noticia que anunciar.
- ¿Anunciar? ¡¡Serán pesados estos de la propaganda!! Ya no saben qué hacer para vendernos el ADSL*. Si no os vais de aquí comenzamos a cantalazos, ¡mangarranes!
- Pero es que somos los enviados para anunciaros que muy pronto y muy cerca de aquí…
- ¡¡Que no queremos nada!! ¡¡Largo de aquí y buscaos un trabajo digno, caramba!!
- ¡Y ponedme el logo más grande!
Y blandiendo un pedrusco del tamaño de un cráneo consiguieron que la luz se disipara y los tres ángeles desaparecieran yéndose con sus arpas (y por consiguiente, con su música), a otra parte.
En una nada decorosa posición se encontraba nuestro amigo Jeremías, agazapado tras un arbusto y haciendo de tripas corazón para a su vez, hacer de vientre cuando oyó por la senda adjunta el sonido de unas voces que delataba la presencia humana. Fue al levantar un poco la cabeza cuando descubrió sorprendido que a ella se le unía la camellil. Tres señores ataviados con corona y largas capas montaban sus respectivos camellos mientras enfrascados en una discusión no repararon que junto a la cuneta, un pobre pastorcillo con los pantalones por los tobillos se percataba de todo al tiempo que trataba de abonar la tierra.
- Es que siempre tienes que ser tú quien dé la nota, Melchor. Siempre tú… ¿No quedamos en que los tres nos gastábamos lo mismo en el regalo? ¿Se puede saber con qué cara pretendes que le demos ahora nosotros la mirra y el incienso?
- Es que me sabía mal, venir de tal lejos y traerle hierbajos…
- Dejad de discutir, la estrella se ha detenido. No podemos estar lejos.
- Suerte de estrella, ¿eh? La llamaré, en honor a mi padre, don Gaspar Patrodopoulos Satrústegui, GPS.
- No, no, esa estrella se llamará “la estrella polar”, en honor a este forro tan calentito...
Y hasta ahí pudo escuchar Jeremías, que los vio alejarse por el sendero que llevaba al portal de Belén, adonde habían acudido también los otros pastores, alertados por los lloros de un niño que acababa de nacer.
No habían pasado ni dos apretones cuando volvieron a interrumpir al bueno de Jeremías que debido a que cuando hacía fuerza achinaba los ojos no había visto venir a una real zagala con más delantera que el Atlético Matusalén. Insinuante, erótica, sensual, susurró:
- Busco a Jacq’s.
- Pues como no se vaya a buscarlo a otro sitio, lo que va a encontrar aquí no le va a oler nada bien, palabra de pastor.
La mujer volvió por donde había venido y Jeremías, ya más tranquilo, depuso. Una vez finalizada su tarea y usado con buen fin los pliegues del periódico, se acercó al río para lavarse las manos, mas cuál fue su sorpresa al descubrir que lo que había en el cauce no era agua sino papel de aluminio.
Cansado y algo aturdido ante tanto acontecimiento decidió volver junto a la hoguera, tumbarse y tratar de dormir, inconsciente de que en el momento más importante de la historia de la humanidad y justo cuando desde lo más alto se estaba tomando la fotografía que pasaría a la posteridad, él estaba acuclillado, dándolo todo y pensando en cómo estaba el mundo que ni en medio de la nada puede uno cagar tranquilo.
*En aquella época, "Aleluya, Dos Sandalias con Lacitos", una marca de calzado que causaba sensación por su eslogan, Just do it, no tanto por su contundencia e impacto, sino porque aún faltaban más de 20 siglos para que se inventaran los eslóganes y unos cuantos menos para que se hiciera lo propio con el inglés, por lo que nadie entendía nada, como en los buenos anuncios
Reconozcámoslo, 2009 ha sido un año de mierda para todos. Por eso en la gente de Sapristi, el gran Miguel de Llobet, el Superintendente Vicente y el Capitán Rumikel hemos querido acabarlo con una sonrisa y con un homenaje al Caganer, que según dicen, simboliza la fertilidad y la buena suerte para el próximo año. Que así sea. Feliz año.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Lujuria

jueves, 3 de diciembre de 2009
Agallas

Imagínese que en pleno sueño siente la llamada fisiológica de la naturaleza. Se aguanta y se aguanta pero llega a un punto en el que es ir ahora o luego, cuando explote la vejiga. Así que se levanta medio dormido a eso de las dos y pico de la mañana y sin abrir los ojos para no despejarse dirige a tientas sus pasos hacia el baño. Y claro, como no quiere dejarlo todo perdido, decide hacer pipi sentado (si es usted chica, esta frase no hacía falta que la hubiese leído, pero me temo que ya es tarde, lo siento). Y que antes de notar el fresquito de la tapa en sus posaderas siente que lo que su piel toca no es el váter, sino las carnes de una persona que está sentada allí. De un salto se levanta y busca apresuradamente la luz. Le da al interruptor y ve que quien está allí sentada es Rita Barberá con el refajo en los tobillos y el pelo deshecho, si es que ese pelo puede deshacerse.
Qué susto, ¿eh?
Todo esto no tiene nada que ver con el post de hoy, es que no sabía cómo empezar y me ha parecido la mejor manera. Imagínense cómo eran las opciones descartadas. Ahora que ya hemos entrado en calor (es un decir) les puedo contar la historia. Todo ocurrió hace unos días. Unos cuantos, no les podría concretar ahora con exactitud, tendría que pensarlo. Ah, o contarlos con los dedos, también podría ser. Pero vamos, tampoco voy a ponerme ahora yo a realizar complicadas operaciones matemáticas que además, el 75% de ustedes no entendería. Así que como si de un adolescente Jordi González me tratase, iré al grano. El Capitán Rumikel y quien les habla (en realidad les estoy escribiendo, pero es que ustedes leen en voz alta y lo confunden) estábamos en la biblioteca de la Universidad de Massachussets leyendo varios números retrasados de la revista "Don Balón" cuando alguien se sentó a nuestro lado. A nosotros ya nos pareció raro porque no había más gente en toda la biblioteca (en USA estarán muy adelantados, pero no se vive la fiebre de España por las bibliotecas, allí apenas va nadie) y porque estábamos en una punta de la mesa y no había donde sentarse.
- Oigan.
-Shhhhiiiiittttt. ¡Por favor, piense en los demás!
- Pero si no hay nadie más. Estamos solos.
- Ah no, a nosotros no nos venga con teoremas filosóficos acerca de la soledad del ser humano en el universo, si somos o no el centro de la creación o si, más allá de la vida hay muerte, más vida o si resulta que el periplo vital está sobrevalorado y concluimos que es todo un largo fin de semana sin fútbol.
- Pero si yo sólo quería...
- ¡Encima! - intervino el Capitán - encima con exigencias. Yo quiero esto, yo quiero aquéllo, yo, yo, yo. ¿Y nosotros qué? Porque si vamos a estar todo el tiempo hablando de usted, nosotros nos bajamos en la próxima. ¿Qué biblioteca viene ahora?
- Si no hay obras por lo del Plan E, ahora viene Cambridge - le contesté.
En la megafonía de la biblioteca se escuchó: "Próxima estación, Cambridge. Correspondencia con las obras completas de Vicente Blasco Ibánez y la Enciclopedia del cuerpo humano visto por un nenúfar."
De un tirabuzón carpado, nos bajamos escapando del pelmazo. Y suerte, porque justo entraba un coro de acordeonistas rumanos y tres equipos de voleibol, pero masculino, sin argumento.
- Desde luego, no puede uno ni leer tranquilo.
- Dígamelo a mí (el Capitán siempre me habla de usted porque soy albino, pero él piensa que soy mayor) que el otro día estaba en el baño leyendo la composición de la pasta de dientes y ¿sabe quién entró medio dormida y se me sentó encima?
- ¿Rita Barberá?
- ¿Me lee usted la mente?
- No, no, lo intenté una vez pero como no pude poner el punto de libro, al día siguiente ya no sabía por dónde iba y lo dejé. Si eso cuando sea mayor y tenga tiempo...
- Ahh, el tiempo, qué cosa ¿verdad? Pagaría por disponer de un utensilio que pudiera ponerse bien en la muñeca, bien en la pared, y que me dijese qué hora es. ¿Se imagina?
- Quién sabe, quizás los hijos de nuestros hijos lo inventen. Ya hemos llegado, aquí me quedo. Mañana quedamos a las 11 en la Complutense, no tarde que nos quitan el sitio, ya sabe la fiebre que se vive en España por las bibliotecas.
- Sí, sí, lo he leído arriba. Descuide, allí estaré.
Y me fui dando saltitos hacia mi casa, ora sobre la pierna izquierda, ora sobre la derecha, en parte por divertirme (soy un hedonista, recuerden), en parte por retrasar la llegada al hogardonde me esperaba la soledad, los programas de telerealidad, la nevera vacía, la cama deshecha y el último disco de Álex Ubago, que lo tengo por si alguien entra con la intención de abusar de mí, al menos que sufra.
¡Jé, menudo soy!
NOTA DEL EDITOR: En vista de que el autor ha olvidado algo tan nimio como darle algún sentido al relato y ya que estaba, relacionarlo con el título del mismo o con la foto, la editorial, reunida en carácter de urgencia, ha creído conveniente informarles de que hay un grupo musical (a la par que elegante) que se llama Galactus y que ha publicado un disco llamado "Agallas" y que el Capitán Rumikel les ha hecho la foto de la portada y más, porque ya que estaba, como sólo es apretar un botón, pues oye. Y quién sabe, luego la gente se hace famosa y nunca sabes por dónde puede salir la liebre. Aunque si hablamos de un grupo de música, lo normal es que salga del trombón, que es donde mejor se está.
Si tienen ustedes un rato y orejas (mín. 1) les recomendamos que los escuchen. O si no, en el próximo post ya lo tarareamos.
martes, 17 de noviembre de 2009
¿Cómo lo veis?
Cuando el capitán me pidió mi opinión acerca de si aceptar o no una oferta para participar en un safari fotográfico en Kenia, le contesté que no se lo pensara dos veces.- Ya, si dicho así parece bonito. Pero es que la oferta es para hacer de modelo en el documental "Cuánto tardan los leones en destripar a un gafapasta".
- Ítem más, amigo, además de conocer gente y fauna, participas en la labor didáctica y colaboras en la realización de millones de siestas cuando emitan el documental.
- Visto así, márchome.
- Adiós amigo, ojo con lo que me comes en esos poblados.
- No te preocupes, tengo un estómago a prueba de bombas.
- Tú sí, pero piensa en los leones.
- Estás en todo, Vicente, estás en todo.
Y se marchó. Y a su barco le llamó Libertad. Yo, aprovechando que mi barco ya tenía nombre y que ante mí se me presentaba un periodo de tiempo de cierto descanso, decidí que aprovecharía el momento para volar solo.
Ah amigo, cuán ignorante fui al pensar eso, con Iberia hemos topado. Qué desilusión me llevé cuando la azafata me dijo que no podía, que para pilotar un avión hay que ser piloto.
- Ya, pero si no me deja practicar un poco nunca llegaré a serlo. Además, no me diga que no hay aviones disponibles que se los veo por los ventanales. ¿Es por la gasolina? Tome, un zippo y en paz.
- No señor, para ser piloto hay que ir a la escuela de pilotos y estudiar durante 5 años.
Ja, ja, para que luego digan que las señoras con el pelo tan apretado a la cabeza no tienen sentido del humor. Una escuela de pilotos, como si eso existiera. ¿Se imaginan? Ja ja, ¿qué estudiarían? Eso azul es el cielo, eso duro, el suelo, hale mañana examen y el que suspenda, 100 vueltas volando a la ciudad. Vamos hombre, 5 años para ponerse una gorrita de Vacaciones en el mar y apretar el botón de piloto automático.
Si me dijeran que las azafatas sí que estudian, lo entendería: hacer esas cosas con las manos es otra cosa. Pero ¿los pilotos? Vamos anda. Porque vale, aparcar el avión no es fácil, pero ¡ni que lo tuvieran que hacer en un garaje! Hombre, si con una calle entera para ti no lo aparcas, es que eres burro de remate. ¿Qué haces cinco años estudiando para piloto? Va, en serio, geografía no puedes estudiar porque desde allí arriba todo se ve igual. Yo pensaba que se vería como en los mapas, cada país con su color, su nombre y unas líneas para saber dónde estás. Pero es que ni eso, el mundo está mal pensado. Al menos, para verlo desde arriba. Desde abajo es otra cosa, pero tiene menos mérito.
Ah, igual es que dependiendo de los créditos, aprendes a conducir naves espaciales. Así sí que lo entendería porque hay más materia:
- La semana que viene pregunto sobre el infinito.
- ¿Todo?
- Sí. Y no rechiste o le pongo un cero del tamaño de un agujero negro.
- Jo, nos tiene manía.
Así sí, pero vamos, conociendo el afán recaudatorio del Ministerio de Educación, me juego el tupé a que han separado las dos carreras, la de piloto de aviones y el de naves. Y lo de piso piloto debe ser un máster o curso de postgrado, como si lo viera.
- ¿Señor?
- Dígame, noble damisela. ¿Qué cuitas le circunvalan esa peinada testa?
- No quiero importunarlo, pero está usted hablando en voz alta.
- ¿Desde cuando?
- Desde justo debajo de la foto del chico ése con la mirada de locuelo.
- Vaya, me pasa mucho últimamente. No sólo hablo en voz alta sino que además, todo lo que digo queda escrito en un blog.
- Qué mala suerte, ¿no? Todos sus pensamientos al alcance de la humanidad.
- No se crea, apenas entra nadie. Sólo unos cuantos hippies que se imprimen los textos, los llenan de hierbas, hacen como un cilindro y se lo fuman.
- ¿Y vuelan?
- Menos recochineo, menos recochineo.
En ese momento noté que un dedo tocaba mi espalda. Dudé entre describir en voz alta qué tipo de sensaciones me propiciaba el tacto de aquel sarmentoso miembro para mantener la tensión y al mismo tiempo fardar ante los lectores del blog de mi capacidad descriptiva o cortar por lo sano, darme la vuelta de un saltito como si fuese el de rojo de Parchís y desvelar el misterio. Opté por lo segundo, ya que así hacía algo de deporte.
- Capitán, tú por aquí. ¿No te habías ido a Kenia?
- Me lo he pensado mejor. Me da miedo volar.
- ¿Y eso?
- Pues que a ver quién se mete en un aparato de esos pilotado por un tipo sin estudios que vete tú a saber si ha volado antes. Si al menos existiesen escuelas de pilotos o algo así, sería otra cosa.
- ¿Ve señorita, usted ve?
- Oiga, todo esto que yo estoy diciendo, ¿también sale en el blog?
- Nooo, noooo... - respondí temiendo que andase cerca de allí alguien de la SGAE y me pidiese dinero por usar sus palabras.
- Tranquilo, a Teddy Bautista no le dejamos entrar en el aeropuerto para que no nos sablee por decir los vuelos por megafonía. Y deje de pensar en alto.
- Es más, deja de pensar. Se hace tarde, tengo hambre y va a empezar el documental sobre las aventuras trepidantes del día a día de un peajista de autopista.
- ¿Aún estamos aquí? ¡Vamos para casa! ¿Se viene, moza?
- ¡Venga!
Y subidos los tres a un avión de papel, nos fuimos volando y despidiéndonos a la remanguillé del resto de viajeros, porque somos educados, porque hemos estudiado y porque lo cortés no quita lo valiente.
martes, 27 de octubre de 2009
Lucha de clases
jueves, 22 de octubre de 2009
Memoria Histórica (vol.2)

miércoles, 21 de octubre de 2009
Memoria Histórica
domingo, 18 de octubre de 2009
Nosaltres els valencians
Estaba yo en mi despacho, mirando de soslayo por la ventana cómo la aurora esparcía su áureo manto por el valle sobre el que se asienta mi castillo/loft cuando recibí vía sms el encargo del Capitán Rumikel: necesito tu comentario de calidad sobre la situación política en Valencia. Y que me devuelvas el suéter de perlé que te llevaste, que parece que vuelve a refrescar.Que uno tenga una mente preclara, una inteligencia rayana a lo paranormal y una cultura que haría palidecer a Zaplana no significa que deba ir por el mundo dando su opinión sobre esto o aquéllo con la misma libertad con la que bambolean los senos de una hippye montada en un toro de rodeo.
Mas no soy yo un cualquiera en esto del valencianismo, pues deberían ustedes saber que soy descendiente de una familia de rancio abolengo cuyos orígenes se remontan hasta más allá del año 1232, año en la que el Rey Jaime I y sus tropas de valientes entraron a caballo en el castellonense pueblo de Arles dando así inicio a lo que la historia patria llamó "La Reconquista" y que en los libros de historia de algunos países árabes se denomina "Una somanta de ostias que nos aún nos tiemblan las orejas".
Dentro de esas valerosas y aguerridas tropas tenía un lugar destacado mi antepasado Vicente de Vicentez. No eran la valentía y el arrojo sus principales virtudes, pues su labor consistía en, una vez pasaban los escuadrones destruyendo, aniquilando y quemando los asentamientos árabes, llegaba él junto al moribundo moro y le susurraba a la oreja "quien mal anda, mal acaba"minando aún más la moral de los pobres desdichados.
Cuenta la leyenda que cuando Jaime I llegó primero (de ahí su nombre) a la ciudad de Morella y en viendo que con el fragor de la batalla se habían cargado a todo bicho viviente que tuviera la piel más morena que Iniesta, dijo: "Huy, aquí vamos a tener que repoblar." Y que aún no había acabado la frase cuando mi antepasado llegó saltando por encima de los demás soldados a primera fila con la pilila a modo de estandarte y diciendo "Jaumet, ací estic jo, redeu!". Y así empezó lo que en los libros de historia patrios se denomina como "La repoblación" y que en los escritos hallados a las asociaciones feministas de la época se definía como "lo que aprovecharon los tíos salidos para plimparnos hasta por las orejas".
Era una tarea dura, pero alguien lo tenía que hacer. Y mi antepasado bien pronto fue ganándose fama de repoblador, en parte porque era el único que utilizaba anticonceptivos para ello, en parte porque cada vez que se encamaba con una moza se tomaba luego un tiempo para ir a contarlo a sus amigos y en parte porque como era corto de vista y en aquella época las señoras no tenían excesivo tiempo para dedicar a su ciudado personal, más de una vez hubo de ser reprendido por señores con bigote a los que el bravo militar estaba dando por el culo con su habitual ímpetu.
Fue sin duda un gran trabajo, no sólo por lo placentero del acto sino porque como cada vez que una de las damas daba a luz a él le tocaban 15 días de vacaciones, nueve meses después de comenzar la misión pudo jubilarse aunque él, profesional donde los hubiere, seguía de vez en cuando dándose una alegría con alguna de las lugareñas de las zonas reconquistadas.
Con esta ocupación no fue extraño que Vicente de Vicentez tuviera más hijos que José María Ruiz Mateos, desperdigados todos ellos por todo el Reyno de Valencia. No todos los descendientes, claro, de los Vicente tuvieron un papel tan importante como él en la historia de nuestra Comunidad (¡ni que fuéramos los Fabra!), pero sí que a lo largo de los tiempos algunos de ellos despuntaron, como el maese Sento de Vicent, que acompañó a Colón en su viaje a las Américas y del que se dice que importó los altramuces. O de su hijo Vicentet de Vicent, un luchador por los derechos humanos que en plena Inquisición propuso abolir la pena de muerte o que en su defecto, dejase de llamarse pena para no entristecer a los reos.
Mucho (más de 23 y de 24 años) tiempo después mi abuelo Vicente Vicentétegui (hizo la mili en Bilbao) fue determinante durante el intento de golpe de Estado de 1981 en los que salieron los tanques por las calles de Valencia. Él trabajaba de gorrilla y gracias a su pericia pudieron aparcarlos todos sin rayar ni uno, por lo que se dio un paso importantísimo para la paz.
Hace unos años, mi progenitor Vicente Vicente, camarero en el bar del Ayuntamiento de Valencia, se armó de valor para decirle a Rita Barberá que si al gin tonic le pones tónica sube menos pero que según algunos sabe mejor, con lo que la fábrica de Swcheppes pudo contratar a más de 4.500 personas para satisfacer la demanda.
Como ven, hablo con conocimiento de causa cuando digo que en todo esto del caso Gurtel hay algo que huele raro. O eso o que cuando he ido a pasear a Lisondo, mi perro, he pisado algo.
Pero si una cosa me ha enseñado la historia, Capitán, si algo en claro he sacado de la investigación de mis antepasados y de relacionarlo con los tejemanejes que se traen entre manos los mandatarios de los valencianos es esto: el suéter de perlé te lo devolveré cuando Albelda sea fallera mayor.
Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà.
jueves, 1 de octubre de 2009
Sobredosis de letras

jueves, 30 de julio de 2009
Hagamos un inciso...

Queridos telespectadores, radioyentes y ejecutivos de 20 minutos, tengo noticias frescas, oiga. Ha empezado ya el verano, ya he sacado el edredón y he puesto una bolsa de agua fría en la cama, espero que ustedes lo hagan también, y no vale decir que viven en un pais nórdico y que allí hace un frío que te hiela los pezones, a mí no me echen la culpa, échensela al señor con barba y un triángulo en la cabeza.
Como habrán comprobado por el alienteo, les habla el Capitán Rumikel (RMK) con voz alta y clara (el paquete de ducados en la manga del brazo solo es para impresionar), y con alguna que otra falta de hortografía, ya saben que lo mío es lo de las fotos, esto de encadenar palabras disonantes es cosa del Superintendente Vicente. Pero esta mañana he recibido una nueva misión. Mientras dormía mi siesta de las 11.30 alguien ha aporreado la puerta de mi apartamento. Era una hermosa cartera (de las que traen cartas, no de las de piel) que me ha dado los buenos días, me los he guardado, y me ha entregado el siguiente telegrama:
"Despreciable Capitán - coma - tengo que ausentarme durante un periodo indeterminado - coma - que va a ser de unos 30 días indeterminados y puede que no correlativos - coma - quizás los ordene por orden alfabético pero en ningún caso determinado - punto y seguido - Tampoco puedo decirle dónde me podrá encontrar - coma - como ya le he dicho esta todo por determinar - punto - Sí puedo determinarle que le he cogido prestada la caravana y su seat supermiriaflore - coma - al que por cierto podría haberle puesto gasolina -coma - he tenido que vender el asiento del conductor y parte de los alerones para poder pagar los primeros litros - coma - los siguientes se los he cambiado por el maletín que tenía en el asiento de atrás, no he entendido lo que ponía escrito en letras doradas - coma - desde cuando sabe usted alemán - interrogante y punto y aparte - Durante mi ausencia le dejo a cargo del blog - coma - cuídelo - coma - dele de comer una vez a la semana y límpieme de chinos marranos los comentarios - coma - que los dejan hechos una porquería con tanto dibujito y link (los links guárdelos en una carpeta que hay junto al blog y no haga preguntas) - punto y aparte -
Haga chistes que se entiendan fácil - coma - eso gusta a los lectores y hace subir el nivel literario y métase con algún político - coma - eso nos evitará tener que presidir alguna mesa electoral en el futuro - punto y final - pd. coja una cerilla y prenda fuego a esta nota - coma - no se la fume que le conozco y luego cuando llega al bar y se toma una cerveza empieza a recitarlo todo - punto, puntísimo- "
Así que este verano me toca trabajar, ¡vaya! espero no decepcionarlos... no dejen de leernos, pronto volverá Vicente con su verborrea habitual. Yo, aprovechando que él no esta voy a instalarme en su piso y mirar si queda algo en el mueblebar.
Lo curioso del caso es que mi seat sigue en la calle cubierto de papelitos amarillos en el parabrisas (bonita palabra). Junto a él hay una señora que parece una gamba con bermudas, chanclas y calcetines, gritando:
- kartofens! Wo ist meine limunsina?
Hace cara de poca salud, de haber bebido mucha cerveza, ya se sabe, estos guiris...
¡Felices vacaciones!
domingo, 26 de julio de 2009
Fly me to the moon
Extracto del diario de Demetrio Rumikel Laffayette, el astronauta español que además de antepasado del Capitán Rumikel, fue el cuarto integrante de la misión espacial que llegó a la luna a bordo del Apolo XI y cuya presencia ha sido silenciada hasta ahora a causa de las increíbles revelaciones que contiene.jueves, 16 de julio de 2009
20 minutos de boicot

viernes, 10 de julio de 2009
Vidas bipolares. Hoy, Franz Kakfa
Dijo Camilo José Cela en una entrevista algo así como que España es un país tan pobre que no puede permitirse el lujo de tener dos opiniones distintas de una misma persona. Luego comentó que era capaz de engullir un litro de agua vía anal y todos nos quedamos con esta segunda frase, dándole sin pretenderlo, la razón. jueves, 2 de julio de 2009
Los Ángeles de Vicente




