miércoles, 9 de abril de 2008

Como niños


Ganar la maratón de Nueva York está bien, pero debo reconocer que un poco sí que cansa. Por eso, cuando acabaron los parabienes y el confeti me vine para casa dando una vuelta, me duché y me tumbé en el sofá, decidido a pasar la tarde sin otra ocupación que rascarme las gónadas que me compré en el bar de enfrente.

En eso sonó el teléfono. Era el Capitán Rumikel. Parecía exaltado. Siempre lo parece. Es un histérico, un exagerado, un maldito anormal que siempre llama a la hora de la siesta de doce horas. Pero la gente le quiere por cómo es por dentro y por el dinero que tiene y que se deja robar. Y porque siempre tiene cervezas en la nevera. Y la nevera en mi casa. Mientras pensaba todo esto que estoy escribiendo ahora, el Capitán hablaba y hablaba de algo que seguro que para él era interesante, pero que es obvio que para mí no, porque estaba pensando en esto que está leyendo el ínclito lector. Pero como soy un tío educado, decidí darle un poco de coba y, sin dejar de pensar en este párrafo, le comenté:

- Ajá.

(Viene del párrafo anterior del “ajá”) Y el tío, nada, dale que te pego, contándome algo que vete tú a saber de dónde se había sacado. Yo seguía tumbado en el sofá. Y viceversa. Tenemos una relación muy liberal mi sofá y yo. De pronto, mi increíble capacidad cerebral me permitió seguir absorto en mi yo interior y escuchar de soslayo unas palabras que me llamaron la atención por estar con los pies encima de la mesa:

- … y el muy zangolitino deslizóse zigzagueante entre los zánganos y las zarigüellas...
- Perdón capitán, ¿qué has dicho?
- A ver si prestamos un poco de atención, que mientras hablaba parecía que estuvieses pensando en los párrafos cortados por un ajá que hay ahí arriba. Te comentaba que “… y el muy zangolitino deslizóse zigzagueante entre los zánganos y las zarigüellas...”
- Ah, vale, es que había entendido que “… y el muy zangolitino deslizóse zigzagueante entre los zánganos y las zarigüellas...”
- Pues eso, he dicho que “… y el muy zangolitino deslizóse zigzagueante entre los zánganos y las zarigüellas...”.
- ¿Y para eso me llamas?
- Hombre, pensé que te interesaría saberlo.
- Pues no, no quería saberlo. Ya me has destripado el final. No quiero volver a verte. Al menos, no con esa camiseta sin mangas.
- Pues aquí termina nuestra relación. Es más, ahora mismo me coso la boca y así no te diré que en el blog de Ice Cream for an I Scream nos han nombrado uno de los 5 mejores blogs de la historia mundial. Y parece ser que el premio consiste en un viaje a Mahón con todos los gastos pagados para dos personas, seis millones de euros y dos quintos de cerveza.
- ¿San Miguel?
- Sí.
- Lástima.
- Ya.
- ¿Entonces qué, decimos que no podemos aceptarlo?
- Es que es San Miguel.
- Ya. Y mira que me hacía ilusión el premio.
- Y a mí, y a mí. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
- Imagina que nos ve alguien bebiendo eso.
- Calla, calla, que aún nos oirá alguien y pensará mal.
- Ché, ché.
- ¿Y los otros cuatro blogs?
- Parece que a ellos les da igual. Han dicho que sí.
- Si es que la gente, por un premio es capaz de cualquier cosa.
- Son como niños.
- Nefecto.

Y nos despedimos, con la satisfacción de haber sido leales a nuestros principios. Qué dura es la vida del utópico, rediela, qué dura es.

10 comentarios:

Daniel García-Sala dijo...

Y ademas han retirado del mercado el tapón corona de apertura manual con el que vendían los quintos por si hacen falta mas razones para no beber San Miguel.
Muy divertido. :-)

Daniel García-Sala dijo...

Señor Superintendente Vicente. Disculpe que le le perdone y que me tome una confianza que no tengo. Es usted un mentiroso, lo escribiría en mayúsculas, pero tengo el teclado algo pachucho y no puede gritar.
Esta fue la segunda página que visito que habla de esos premios, me resultaba curioso lo de unos premios así y tirando del hilo llegué a la bobina. Ni San Miguel ni ninguna otra. No hay cerveza de premio.
Yo creía que lo suyo eran principios y va a resultar una simple aversión al ganchillo y macramé.
En fin...

Vii dijo...

Apreciado señor García Sala: a mí no me llama mentiroso nadie, salvo los que me conocen y el 99% de los que no. Que sepa usted que todo cuanto se escribe en estas líneas está verificado a través del método que en los términos periodísticos se denomina "El método Lidia Lozano". Antes se llamaba "el método entodo", pero lo cambiaron con lo del euro.

Que sepa usted que yo en persona llamé (no sé llamar de otro modo) a la Real Academia de los Premios Ésos (RAPE) y me aseguraron por activa y por pasiva (no haré ninguna gracia al respecto entre paréntesis) que lo del premio era tan cierto como que Esperanza Aguirre no está tramando nada. Así que quedo exonerado o como se diga eso de cualquier tipo de culpa.

No vuelva a dudar de mis principios. Dude del todo hombre, hasta el final, si total...

Otra cosa es lo de la aversión al ganchillo y macramé con la cerilla. Eso sí se lo admito, porque es que es superior a mí, es ver un mantelito y entrarme unos sudores que ni Camacho con camisa de manga larga en agosto, oiga.

Y por cierto, gracias por pasarse por aquí. La próxima vez que venga avise y le sacaremos una cervecita (estrella) y unos altramuces (hacendado).

Un saludo.

Vicente, el superintendente dijo...

El que ha escrito lo de antes no es Vii, sino yo, que me he equivocado. Malditos muñones.

Sra. Consorte dijo...

Nuestro Superintendente Vicente no es un mentiroso, es una excelente persona, un buen chico, trabajador, limpio, intelingente,educado, listo, guapo...y muchas más cosas todas ellas buenas! Capitán Rumikel sigue tú.

urodonal dijo...

Sed de siete días (como decía mi abuela María) tenían que pasar ustedes . Ya verían como hasta una Shandy (puagggggg) se tomaban.

Firmado: San Miqui reencarnado en el beato Uro

mewèll dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mewèll dijo...

Cada día te superas xiquet, ha sido el día más divertido de la semana! yo el premio me lo quedo, que para eso me llamo Miguel y San Miguel me estuvo acostumbrando a su curiosa cerveza cada día de mi santo regalándome una. Que solo me la podía tomar el ese día, qué tiempos aquellos! "solo un día, solo una cerveza" es casi tan contundente como el "dos entran, uno sale", pero no tan divertido como el "uno entra, uno sale, uno entra, uno sale"

mewèll dijo...

el comentario lo he eliminado yo, que también escribo a veces con los muñones y no entiende nada..

Anónimo dijo...


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