
Ahora que mis huskys siberianos se habían acostumbrado a tirar del trineo por las calles de Barcelona respetando las normas de tráfico, va y resulta que llega la primavera. Así que los dejé libres para que volvieran a su Siberia natal y yo me vine para casa dando un garbeo a la pata coja para hacerme el interesante.
Por el camino descubrí tres cosas muy interesantes:
a) Que con las subidas de temperaturas, las mozas y doncellas salen a las calles como dios las trajo al mundo, pero un pelín más vestiditas.
b) Que los huskys siberianos no saben esquivar a los autobuses de la EMT cuando van sueltos.
c) Que si entras en un bar y pides una caña, el Capitán Rumikel tarda menos de 2 minutos en aparecer por la puerta.
- Capitán, ¿qué haces por aquí?
- ¿Me invitas?
- Sí, sí. Camarero, un agua del grifo.
- Ahhh, qué sed tenía.
- Oye, ¿me estabas siguiendo?
- No, no, ¿por qué lo dices?
- Porque no es normal que cada vez que entre en un bar te encuentre y porque tienes un husky mordiéndote la nuca.
- Lo primero es casualidad pura y dura. Y lo segundo, llámalo equis.
- Equis, suelta al capitán. ¡Hale, busca! Capitán, nos conocemos. Sé que quieres algo. Desembucha.
- Este… Superintendente, necesito que escribas algo sobre la primavera. Es que he hecho una foto de una flor lila que te cagas y molaría enseñársela a la gente.
- Pero, ¿por qué no la pones en tu flick? De una flor no se puede sacar una historia. Ya sabes qué dice el refrán.
- ¿Qué dice?
- De una flor no se puede sacar una historia.
- Pues yo quiero que escribas sobre eso. Siempre escribes de lo que tú quieres. Sin embargo, si a ti se te ocurre una foto de un señor afgano, me tengo que ir allá con la cámara. No es justo. Al menos, págame el bonobús.
- Tienes razón, veré qué puedo hacer. ¿Quieres más agua?
- No, no, que he venido en lancha y ya casi no me quedan puntos.
- Haces bien. Oye, deja lo de la flor en mis manos. Intentaré escribir algo.
- Pero no hagas la típica historia en la que salgo yo, ¿eh? Es un recurso fácil que no merecen tus lectores. Imagina algo, piensa, estrújate las neuronas.
- Oye, ¿te digo yo a ti cómo has de hacer tus fotos?
- Sí.
- Sólo te dije qué botón debías apretar. El resto es cosa tuya.
- ¿El resto? La fotografía es eso: el arte de apretar un botón. Y más con una flor, que no se mueve, no sonríe, nada. Tú vas, la ves, miras por el agujerito, aprietas y ya está. Foto hecha. Si entras en mi flick, verás que soy monotemático.
- En eso tienes razón. La fotografía está sobrevalorada.
- Y la de flores, más.
- Y ahora con las digitales, quien no hace una exposición es porque no quiere.
- Malditos fotógrafos.
- Cabrones.
- He puesto tantos guiones que ya no sé si esto lo estás diciendo tú o yo.
- Lo estás diciendo tú. Yo estoy diciendo lo de este guión.
- Para que luego digan que la literatura es fácil. ¿Has visto alguna vez a un fotógrafo contando guiones?
- No, no, ellos simplemente hacen la foto y dicen que entre las olas del mar y el personaje se establece un diálogo interno que se entiende sólo con la mirada. Y se quedan tan anchos.
- Malditos fotógrafos.
- Sin ellos, el mundo sería mucho más sencillo.
- Y mil palabras valdrían lo que tienen que valer.
- Y yo no tendría que escribir sobre una maldita flor.
- ¿Tú? ¿Pero no tenía que escribir yo?
- Se me ha subido el agua a la cabeza.
- Anda, vamos, súbete a mi husky, que te llevo.
- ¿Es nuevo?
- No, es del huskying. Un servicio nuevo que ha puesto el Ayuntamiento.
- Eres demasiado local con tus gracias. ¿No ves que los que no vivan en Barcelona no lo entenderán?
- El humor, si es bueno, se entiende en todo el mundo.
- ¿Y?
- No, nada, por dejar claro ese punto.
- ¿Te hago una foto?
- No, no, que en primavera me salen granos.
- No hay forma de acabar este post.
- Córtalo de raíz.
- ¿Cómo a tu flor?
- ¡Ché, qué bien traído!