martes, 6 de noviembre de 2007

Biografía de Alfredo Landa


Alfredo Landa y Bahamonde nació hace hoy 74 años en la ciudad de Baltimore (Massachussets). Su verdadero nombre era Martín Landau, pero decidió cambiárselo, no por el parecido con el del otro actor, sino porque su segundo apellido era Porahí. Hijo de un vendedor de fregonas y de una técnica de la NASA, vio cómo su familia tuvo que trasladarse a San Sebastián para que el padre pudiera hacer realidad su sueño: mudarse a San Sebastián, a ver qué tal. Alfredo Landa siempre creyó tener el gusanillo de ser actor. Sin embargo, a los 9 años descubrieron que eran lombrices. Pero ya era demasiado tarde, el mozo había decidido dedicarse a la comedia, por lo que sus padres lo matricularon en el Actors Studio, donde compartió pupitre con gente como Dustin Hoffmann o Al Pacino. Al cabo de un tiempo consiguió un pupitre para él solo y siguió sus estudios con mayor comodidad. No obstante, acabó siendo expulsado dos años después por negarse a interpretar Hamlet sosteniendo una calavera en la mano. “Con la mano que me sacudo la chorra después de mear no toco muertos, que luego se pillan cosas raras” , declaró a la dirección, que sumaron este acto de indisciplina al hecho de que no supiese inglés y de que llegase tarde todos los días con la excusa de que venía desde Donosti.

Ni corto ni perezoso, ni viceversa, Alfredo Landa marchó para Madrid, donde obtuvo su primer papel en la película “La ciudad no es para mí”, haciendo de policía familiar de Paco Martínez Soria, a quien mandamos un saludo. Hola Paco. Desde ese momento, la fama de Alfredo Landa fue creciendo y creciendo, hasta convertirse en el actor bajito con la fama más grande de España. Mas no sólo su faceta actoral fue in crescendo. También su labor como activista político fue crucial en la época en la que nos movíamos. Se movían ellos, vaya, que yo soy más joven. Desde la clandestinidad y junto a otros grandes artistas de la época como Gracita Morales, José Luis López Vázquez o Piraña, fundaron los cimientos de lo que hoy se conoce como “El landismo” y que entonces también se conocía así. En todo este tiempo nadie ha creído conveniente cambiarle el nombre, o no ha tenido tiempo. El landismo bebía de las fuentes de los marxistas, los revisionistas, los troskistas y de algunos taxistas, y promovía la democratización del país, pero olvidaron decir de cuál, razón por la que no cuajó.

Con la llegada de la transición, la figura de Alfredo Landa fue cayendo paulatinamente en el olvido y sólo José Luis Garci contó con él para peliculones como El Crack o las que ha ido haciendo después, ésas en blanco y negro en las que no pasa nada. Cuando Garci le envió el guión de la película “Ninette”, Alfredo Landa lo rechazó porque, por primera vez, no se veía capaz de meterse en el papel. Y se retiró. Garci, por su parte, sustituyó a nuestro protagonista por Elsa Pataky. Nunca le estaremos suficientemente agradecidos.

Tras ese duro golpe, Alfredo Landa decidió liarse la manta a la cabeza y cumplir un sueño que había tenido desde pequeño: no hacer más películas. Para ello, y aprovechando la manta, abandonó España y se fue a Catalunya, desde donde pilló un Cercanías y tres años después llegó a Marruecos. Ahí pasa sus últimos días vendiendo alfombras a turistas españoles que se le quedan mirando, pensando de qué conocen ellos a este señor. Y entonces, el gran Alfredo Landa interpreta su mejor papel y tras venderles la alfombra sin regatear casi se saca una foto con los pardillos y los ve alejarse, sin saber que acaban de estar con el más grande entre los grandes. Y los pequeños.

(esta biografía no esta autorizada, de momento...)

4 comentarios:

Alfredo L. dijo...

cojones !!!! yo de incognito y Ud viene a levantar la liebre...

y no, no le autorizo esta biografía

La liebre dijo...

Bajenme de aquííííííííí!!!!

El superintendente Vicente y el Capitán RMK dijo...

Desde aquí agradecemos a nuestro departamento de investigación el trabajo realizado para encontrar a Alfredo Landa y obtener los datos ocultos de su vida. Compartiremos con ellos el Pulitzer, mas no así el montante económico del premio, puesto que lo hemos invertido en pagar a gente para que entre en el blog a decirnos cosas bonitas.

Sr. Landa, agradecemos que nos lea y le pedimos que autorice la biografía o sacaremos a la luz las fotos que tiene usted con un señor esbelto a la par que elegante, vestido únicamente con un top y en una postura indecorosa para ambos.

Puede llamarle chantaje, pero los de La Familia Sí Que Importa lo llamarían de otra forma...

Anónimo dijo...


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