
-Señora mía, permítame decirle que si yo canto es por ti, es por ti, es por ti. Aunque digan los demás que desafino mucho.
- Perdone, pero eso se lo dirá usted a todas.
- En efecto, señora mía. Y así me va.
- Pues conmigo sus trucos no surgen efecto. ¡Menuda soy yo!
- Dejemos pasar un tiempo prudencial y verá usted.
- Hola a los dos, permítanme presentarme. Soy un tiempo prudencial, para servirle a dios, a usted y por supuesto, también a usted. Pasaba por aquí , como dicen los modernos
- Uy, uy, uy, creo que ya me viene, ya. He mojado las enaguas.
- Se lo dije, ¿nos encamamos?
- Venga, zalamero. Y este señor tan simpático, que me embista por detrás.
- No se hable más.
- Ea.
